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Cien años después de la fundación de la legendaria casa de moda Gucci, una nueva y fascinante película biográfica del director Radly Scott, desentierra el drama familiar y la historia de la mujer que ordenó el asesinato de su esposo y heredero de Gucci ¿Suena a una ficción tele novelesca no? Pero esta es una historia real.

Los hechos

En 1995 Maurizio Gucci, nieto del fundador de la marca Guccio Gucci, fue asesinado a tiros en Milán por un sicario que después se descubrió que había sido contratado por su exesposa Patrizia Reggiani , de quien se había divorciado dos años antes, pero con quien seguía teniendo una turbulenta relación.

Años más tarde en Sara Gay Forden, escribió el libro House Of Gucci (2001), tras sostener varias conversaciones con la autora intelectual de delito y quien se encargó de revelar la realidad de su matrimonio – claro está que nunca tendremos la otra cara de la moneda-.

La historia turbulenta relación de Patrizia Reggiani y Maurizio Gucci

Maurizio conoció a Patrizia en una fiesta en Milán en noviembre de 1970. Corrían en los mismos círculos de la sociedad, pero eran opuestos iguales: él era alto y torpe, ella era la pequeña vida de la fiesta y con sus enormes ojos morados dibujaba con frecuencia. comparaciones con Elizabeth Taylor.

A la derecha Maurizio Gucci y Patrizia Reggiani | A la izquierda Adam Driver y Lady Gaga 2021

Ella sabía que Maurizio era un soltero de renombre y que un día heredaría la participación del 50% de Gucci . Durante su noviazgo, la enamorada pareja se hizo famosa por su vida de viajes glamorosos. La pareja decide casarse en 1973 a pesar de que el padre de Maurizio, Rodolfo Gucci , estaba en contra porque estaba convencido de que a Patrizia solo le interesaba el dinero.

El heredero condenado tenía 22 años y todavía vivía en casa, pero era uno de los solteros más elegibles de Italia. Su padre era extremadamente protector porque Maurizio era su único hijo y la madre de Maurizio había muerto cuando él tenía cinco años; desde entonces fueron solo padre e hijo juntos durante 17 años, hasta que llegó Patrizia Reggiani.

El 28 de octubre de 1972, Maurizio y Patrizia se casaron, a pesar de la exigencia de su padre al cardenal de Milán de detener la boda y cual telenovela la familia Gucci no asistió a la boda.

Maurizio Gucci y Patrizia Reggiani en su boda en 1973.

Legalmente una Gucci

Tras convertirse legalmente en una Gucci, Patrizia y Maurizio tuvieron dos hijas, Allegra y Alessandra, lo que disipo los dramas familiares y le dio la oportunidad de participar en el negocio familiar.  La tensión entre la pareja comenzó cuando ella empezó a tener más peso en el emporio que Maurizio, quien para ese entonces ya había heredado la presidencia, y con ella, una gran responsabilidad por honrar a su padre y su abuelo.

El estrepitoso final de la pareja

Tras años de una relación tormentosa, la pareja se divorció en 1994, pero su matrimonio se rompió a mediados de los años ochenta; cuando supuestamente, él le dijo que se iba de viaje de negocios, se marchó y nunca volvió, dejando a Patrizia con sus dos hijas.

A pesar de haber conseguido el divorcio y más de mil millones de liras al año, Patrizia Reggiani no queda contenta y sigue teniendo rencor. Las relaciones entre Maurizio y Patrizia empeoraron, si cabe, cuando él empezó a salir con la diseñadora de interiores y artista Paola Franchi en 1993.

Paola acusó a Patrizia de acosarles y amenazarles y le rogó a Gucci que contratará un servicio de guardaespaldas, pero este no le hizo caso, según las declaraciones de la diseñadora The Guardian.

El 27 de marzo de 1995, Maurizio se dirigía al trabajo en Milán y había llegado hasta las escaleras de su oficina cuando un hombre armado le disparó cuatro veces. Murió en el lugar de los hechos a los 46 años.  

¿Qué pasó después de la muerte de Maurizio Gucci?

Tras dos años de investigaciones se confirmó lo que ya era un secreto a voces y el 31 de enero de 1997, Patrizia fue detenida acusada de asesinato. En un juicio muy publicitado la “viuda negra”, como fue nombrada por la prensa italiana, fue sentenciada a 26 años de prisión, que se redujeron a 17 años por buena conducta.

Su paso por la cárcel fue muy agitado. Tras intentar argumentar en 2000 que un tumor cerebral que le habían extirpado en 1992 había afectado a su personalidad, intentó suicidarse, pero fue encontrada por los guardias. En 2005 las cosas mejoraron cuando, en contra de todas las normas de la prisión, se le permitió tener un hurón en su celda.

Patrizia fue liberada en 2014, aunque según afirma la prensa italiana curiosamente, en 2011 se le ofreció la libertad condicional con un programa de trabajo, pero ella la rechazó, diciendo: “Nunca he trabajado en mi vida y no pienso empezar ahora”.

Ahora vive en Milán, y a menudo se la ve por la ciudad con su loro mascota al hombro.

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